Suda sangre,
¿será imbécil?
Y ni tan siquiera sabe
constreñir las arterias.
LA PERSONA QUE DIRIGE
No tenemos ya hambre, ni miedo, ni sueño, ni nada.
Una mano con un ojo para cada uno
- Akira, el poeta que ulula
- Annymal, joya cercana
- Ben Frost, la garganta del lobo
- Color Persona, el fin de los poetas
- Círculo Escéptico, preguntas incómodas
- El retorno de los charlatanes
- Fennesz, la guitarra más allá de las manos
- Filip Sokoloff, lo que se oye tras la máscara
- Lucy Rees, chamana
- Marc Ribot, el guitarrista cansado
- On Kawara, sensei sin rostro
- Vladislav Delay, crujiente
Mostrando entradas con la etiqueta Córdoba. Mostrar todas las entradas
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Variaciones genéticas de la mosca de la fruta
A quien le interese:
no vengas y, si puedes, vete.
Elige soltar, no agarrarte,
la belleza está en el salto del columpio
y no en agarrar el extremo contrario.
En el aire
en el aire libre
libre en el aire.
¿De qué materia están hechos
los algodones que rellenan
estos muñecos que viven
en las casas cercanas a la mía?
En mi ciudad te pudres si te mueves
y te pudres si te paras
y solo no te pudres
si haces de ese hedor tu colonia
y la compras.
Me he equivocado:
este invierno no solo no pasaré el río solo
sino que ni tan solo pasaré el río.
Mientras decido en qué orilla
vivo
-si en la que relleno
o en la que deseo,
porque soy
obcecado y enfermo de tristeza y cariño-
dejo las herramientas de hacer puentes
y te mando a la mierda,
a ti y a tus ganas de cruzar.
¿Quieres?
Cómprate un puto barco
y a ver qué haces cuando te enfrentes
a la corriente.
Nunca habrás llegado
tan lejos.
no vengas y, si puedes, vete.
Elige soltar, no agarrarte,
la belleza está en el salto del columpio
y no en agarrar el extremo contrario.
En el aire
en el aire libre
libre en el aire.
¿De qué materia están hechos
los algodones que rellenan
estos muñecos que viven
en las casas cercanas a la mía?
En mi ciudad te pudres si te mueves
y te pudres si te paras
y solo no te pudres
si haces de ese hedor tu colonia
y la compras.
Me he equivocado:
este invierno no solo no pasaré el río solo
sino que ni tan solo pasaré el río.
Mientras decido en qué orilla
vivo
-si en la que relleno
o en la que deseo,
porque soy
obcecado y enfermo de tristeza y cariño-
dejo las herramientas de hacer puentes
y te mando a la mierda,
a ti y a tus ganas de cruzar.
¿Quieres?
Cómprate un puto barco
y a ver qué haces cuando te enfrentes
a la corriente.
Nunca habrás llegado
tan lejos.
Zorionak!
Soy creador y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
Soy usuario de la cultura y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
Mi obra no es apoyada por las fuerzas públicas o privadas de mi ciudad y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
No puedo disfrutar de una red cultural decente en mi ciudad y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
Pido a mis convecinos que se vengan conmigo para protestar porque en un Mercadona o en la Universidad de Córdoba violan los derechos de compañeros trabajadores y, por no ponerse la camiseta rojinegra que visto, se ponen una azul y se van al puente a hacerse una foto.
Colaboro con cada creador cordobés que conozco y me empapo de su frustración (vale, conozco siempre a los que son críticos con el sistema que anda detrás de la capitalidad cultural) y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
La cabeza de la segunda fuerza política del consistorio que me gobierna (al menos eso se cree) se jacta de que no ha leído un libro nunca.
Mis conciudadanos no saben, en su mayoría, quién es Rafael Sánchez... Ferlosio. Ah, bueno, el otro sí.
San Sebastián no se lo merece. Ninguna ciudad se lo merece. La cultura no es de la ciudad. La cultura es del creador y del usuario, en esa íntima comunión que se establece en el hecho cultural.
Pero, eso sí, si a Donosti le hace ilusión, felicidades.
Yo no tendría que haber escrito esto. Espera a que consulte mi DNI.
Soy usuario de la cultura y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
Mi obra no es apoyada por las fuerzas públicas o privadas de mi ciudad y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
No puedo disfrutar de una red cultural decente en mi ciudad y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
Pido a mis convecinos que se vengan conmigo para protestar porque en un Mercadona o en la Universidad de Córdoba violan los derechos de compañeros trabajadores y, por no ponerse la camiseta rojinegra que visto, se ponen una azul y se van al puente a hacerse una foto.
Colaboro con cada creador cordobés que conozco y me empapo de su frustración (vale, conozco siempre a los que son críticos con el sistema que anda detrás de la capitalidad cultural) y en mi DNI pone que soy de Córdoba.
La cabeza de la segunda fuerza política del consistorio que me gobierna (al menos eso se cree) se jacta de que no ha leído un libro nunca.
Mis conciudadanos no saben, en su mayoría, quién es Rafael Sánchez... Ferlosio. Ah, bueno, el otro sí.
San Sebastián no se lo merece. Ninguna ciudad se lo merece. La cultura no es de la ciudad. La cultura es del creador y del usuario, en esa íntima comunión que se establece en el hecho cultural.
Pero, eso sí, si a Donosti le hace ilusión, felicidades.
Yo no tendría que haber escrito esto. Espera a que consulte mi DNI.
Toda esta mierda tiene que ver con
Córdoba,
cultura teatral,
lucha social
Autoconmiserables
Últimamente veo aparecer iniciativas, por llamarlas de algún modo, que tienen que ver, en principio, con la cultura en Córdoba.
De acuerdo, quizá sea el mismo fenómeno que sucede cuando la novia tiene un retraso en la regla, que uno ve embarazadas por todos lados. Y en estas, con tanto cartelito de Córdoba 2016, puede ser que me fije más de la cuenta.
Uno, en su último reducto de inocencia, se acerca algo timorato a aquellas que son generadas por jóvenes o que, cuando menos, no tienen demasiado que ver con la administración pública.
Una vez, construyendo una fuente en una comunidad en la que pasé un verano, metí la mano en un avispero y me llevé clavados cuatro aguijones a la vez, cuatro.
Se crea una asociación que pretende tender un mantel para el diálogo entre los creadores, con especial hincapié en la literatura, en Córdoba. Y ahí que voy yo, virtualmente, claro, a meter la mano para ver qué palpo y de qué va el tema.
Y claro, qué mejor que rebuscar un poco en el blog de dicha iniciativa y leer su manifiesto fundacional.
Vale, ya la jodimos. No hay manera de pasar de la primera linea para encontrarse con unos puntos suspensivos que, en lugar de tres, son... ¡siete!
Y, desde ahí, de mal en peor. Comas donde no deberían estar, otras que faltan, puntos en mitad de una frase e incoherencias gramaticales en un texto de cinco líneas exactas (sin contar la firma).
Voy recordando que se trata de una iniciativa que pretende "aunar las disciplinas del arte y la literatura" (¿el arte es una disciplina? ¿La literatura no es parte del arte y hay que aunarla? Bueno, esto para otro post).
Y, ahora, el momento de los aguijones.
Se me ocurre dejar un comentario escrito advirtiendo que, de entrada, todo mi apoyo pero que, hasta donde yo conozco, no es la mejor tarjeta de presentación un manifiesto de un proyecto que tiene que ver con la literatura que esté plagado de errores gramaticales.
Ojo, es un documento hecho en photoshop u otro programa de diseño gráfico, es decir, que nada de "es que escribo muy rápido con el teclado y se me pasan los errores".
Ya está, dejo un comentario en un espacio público que tiene habilitada la opción de dejar comentarios.
Día siguiente (mentira, horas) y arranco el ordenador para encontrarme con un aluvión de mensajes poniéndome a caldo.
Que si quién soy yo para dar lecciones de ortografía, que qué me he creido y, el que más me ha hecho ilusión, que, y cito textualmente, "no es mejor apoyar iniciativas q estan en fase d germinar y luego ya comentar?en cordoba x desgracia hay mucha tendencia a eso, en todos los sectores.tiempo al tiempo".
¡¡Tatachán!!
Ahora resulta que una iniciativa, si está empezando, o si es de Córdoba, o si es "cultural", no puede ser advertida de que se presenta al mundo con un manifiesto lleno de errores o, lo que es lo mismo para mí, cutre a más no poder.
Creo que ya comenté en algún foro (no de internet, sino de la vida real) que estamos más que acostumbrados a darnos palmaditas en la espalda sin haber puesto nunca en entredicho el producto que ofrecemos (bueno, salvo a la espalda, en las charlas de bares, donde menos se necesita).
No llegaremos a hacernos a la idea de que cuando uno presenta algo al público tiene que cuidar lo que está haciendo. Si vas a escribir como el culo y te la suda, pues lo escribes y lo guardas en tu puto cajón, que para ti es y debajo de mi manto, al rey mato, pero si acabas "proponiendo al espectador que sea un cómplice con nosotros" (las tildes son mías) tienes, por lo menos, que revisar y poner en tela de juicio lo que sacas a la calle.
Si un vecino mío imbécil hace una silla con tres patas, me voy a la tienda a por una para sentarme y no se la compro porque sea vecino. Eso se hace con los mantecados de navidad de los institutos, que suelen ser malísimos, porque vamos a ayudar al niño de un amigo, pero en cuestiones culturales, te metes la caja de polvorones rancios por donde yo te diga.
Y luego nos enfadamos si el diario Córdoba no nos dedica un apartado para glorificar nuestra opera magna.
Pobrecitos los creadores cordobeses, que necesitamos un trato especial.
De acuerdo, quizá sea el mismo fenómeno que sucede cuando la novia tiene un retraso en la regla, que uno ve embarazadas por todos lados. Y en estas, con tanto cartelito de Córdoba 2016, puede ser que me fije más de la cuenta.
Uno, en su último reducto de inocencia, se acerca algo timorato a aquellas que son generadas por jóvenes o que, cuando menos, no tienen demasiado que ver con la administración pública.
Una vez, construyendo una fuente en una comunidad en la que pasé un verano, metí la mano en un avispero y me llevé clavados cuatro aguijones a la vez, cuatro.
Se crea una asociación que pretende tender un mantel para el diálogo entre los creadores, con especial hincapié en la literatura, en Córdoba. Y ahí que voy yo, virtualmente, claro, a meter la mano para ver qué palpo y de qué va el tema.
Y claro, qué mejor que rebuscar un poco en el blog de dicha iniciativa y leer su manifiesto fundacional.
Vale, ya la jodimos. No hay manera de pasar de la primera linea para encontrarse con unos puntos suspensivos que, en lugar de tres, son... ¡siete!
Y, desde ahí, de mal en peor. Comas donde no deberían estar, otras que faltan, puntos en mitad de una frase e incoherencias gramaticales en un texto de cinco líneas exactas (sin contar la firma).
Voy recordando que se trata de una iniciativa que pretende "aunar las disciplinas del arte y la literatura" (¿el arte es una disciplina? ¿La literatura no es parte del arte y hay que aunarla? Bueno, esto para otro post).
Y, ahora, el momento de los aguijones.
Se me ocurre dejar un comentario escrito advirtiendo que, de entrada, todo mi apoyo pero que, hasta donde yo conozco, no es la mejor tarjeta de presentación un manifiesto de un proyecto que tiene que ver con la literatura que esté plagado de errores gramaticales.
Ojo, es un documento hecho en photoshop u otro programa de diseño gráfico, es decir, que nada de "es que escribo muy rápido con el teclado y se me pasan los errores".
Ya está, dejo un comentario en un espacio público que tiene habilitada la opción de dejar comentarios.
Día siguiente (mentira, horas) y arranco el ordenador para encontrarme con un aluvión de mensajes poniéndome a caldo.
Que si quién soy yo para dar lecciones de ortografía, que qué me he creido y, el que más me ha hecho ilusión, que, y cito textualmente, "no es mejor apoyar iniciativas q estan en fase d germinar y luego ya comentar?en cordoba x desgracia hay mucha tendencia a eso, en todos los sectores.tiempo al tiempo".
¡¡Tatachán!!
Ahora resulta que una iniciativa, si está empezando, o si es de Córdoba, o si es "cultural", no puede ser advertida de que se presenta al mundo con un manifiesto lleno de errores o, lo que es lo mismo para mí, cutre a más no poder.
Creo que ya comenté en algún foro (no de internet, sino de la vida real) que estamos más que acostumbrados a darnos palmaditas en la espalda sin haber puesto nunca en entredicho el producto que ofrecemos (bueno, salvo a la espalda, en las charlas de bares, donde menos se necesita).
No llegaremos a hacernos a la idea de que cuando uno presenta algo al público tiene que cuidar lo que está haciendo. Si vas a escribir como el culo y te la suda, pues lo escribes y lo guardas en tu puto cajón, que para ti es y debajo de mi manto, al rey mato, pero si acabas "proponiendo al espectador que sea un cómplice con nosotros" (las tildes son mías) tienes, por lo menos, que revisar y poner en tela de juicio lo que sacas a la calle.
Si un vecino mío imbécil hace una silla con tres patas, me voy a la tienda a por una para sentarme y no se la compro porque sea vecino. Eso se hace con los mantecados de navidad de los institutos, que suelen ser malísimos, porque vamos a ayudar al niño de un amigo, pero en cuestiones culturales, te metes la caja de polvorones rancios por donde yo te diga.
Y luego nos enfadamos si el diario Córdoba no nos dedica un apartado para glorificar nuestra opera magna.
Pobrecitos los creadores cordobeses, que necesitamos un trato especial.
Hazlo (cómo se gesta un cortometraje)
Ha sido una semana muy larga. O debería decir UNAS semanas muy largas.
Me he pasado días en una nube de preocupación porque no era capaz de darle forma al cortometraje que tenía que escribir.
Para que todo el mundo sepa de que estoy hablando, este año he vuelto a participar (la segunda vez) en el festival de cine instantáneo que se celebra dentro del festival Eutopía.
En esta edición, la de la falta de dinero, los carteles flojeando y la desaparición de proyectos que al menos a mí me parecían interesantes, como TODO lo que tenga que ver con el teatro (salvo la actuación de los ganadores del Desencaja, que eso si que es para hacer otro post sobre cómo el que te dejen actuar es un premio dentro de un concurso), en esta poco lustrosa edición, digo, me propuse volver a la carga, a pesar del estrepitoso fracaso del año pasado.
Para los que no lo sepan, en la edición anterior rodé Shin-Dou (el camino de dios), una historia espesa, pedante y lenta sobre la fe como tránsito individual.
Pues bien, me comí (bueno, nos comimos, porque lo firmamos Nazaret y yo) un mojón enorme. Ni pasamos a la final. Aunque, viendo los finalistas y, sobre todo, los ganadores, uno se sigue preguntando si no hizo mal con tan siquiera acercarse vaya que se pegue algo.
Así que entoné un "¿el año que viene? ni de coña" cuando me preguntaron si lo intentaría otra vez.
Pero llega la fecha y Lúa Santos y Lorena Luque (que trabajó a mis órdenes en el corto anterior y por quien, a día de hoy, no podemos colgarlo en youtube) me dicen que van a presentarse como directoras y me piden ayuda para la edición. Para colmo, llevan en el equipo de actores a Daniel Sergio Pardo... y ya tenemos a Color Persona al completo en un corto que yo no voy a dirigir.
Y me sale la vena orgullosa y digo "no, yo es que tengo una idea este año y me voy a presentar".
¡Ole mis cojones! Echando pestes del festival y, en cuanto me tocan el orgullo me sale la envidia y me meto en esto... ¡y sin mis actores! Ah, bueno... ¡y sin una puta idea!
Así que imagínate, casi un mes sin poder hilvanar dos escenas en mi cabeza y con un montoncito ridículo de visiones en la mente fruto, sobre todo, de escuchar la voz de David Lynch cantando Dark night of the soul.
Me he agobiado demasiado. Prácticamente no he dormido algunos días y, para colmo, pasaba los días saltando del sofá al teclado para no escribir ni una linea.
Ahora, el salto mortal.
Como no tengo actores para el corto fantasma, me pongo en contacto con algunos, sin tener ni puta idea de qué hacer, y caen en mis redes dos: Juan Luís Gill y Susana García, que se presentan a una entrevista conmigo frente a unas cervezas, cargados de ilusión, mientras yo mantenía el tipo explicándoles una historia cogida con pinzas que ni era historia ni era nada.
Y pican. Y se embarcan en esto. Y ya tiene fecha y personas con nombres y caras y cuerpos y cerebros ilusionados.
Se complica demasiado todo. Si antes no podía escribir, ahora ya ni se detiene en mi cabeza la historia que, se supone, debería estar alambicando.
He pasado días en los que he pensado "a la mierda, no me presento y pongo mi cara de persona cuando estos presenten su corto y, para colmo, sea bueno y, para colmo, ganen". Pero ya no tengo esa cara y me duele más el sentirme desplazado (sin razón, lo sé, son mi familia y los quiero a rabiar) que el quedar mal.
Así que una noche, tal y como hoy escribo esto a las seis y media de la mañana tras la noche escuchando a Burial, entro en uno de mis famosos "trances" (permítaseme la expresión a falta de otra menos vergonzosa) y escribo, sin parar, las nueve páginas que forman, plano a plano, Hazlo.
Habemus guión.
Ahora la carrera para organizarlo todo con pocos días de antelación, pero a esa ya estoy acostumbrado y no me asusta; soy una persona de teatro, ¿recuerdan?
Un día de rodaje (como entendimos mal las bases, no lo rodamos en 24 horas, sino ¡EN 12!) y seis horas de edición (de un máximo de 10: me levanté el primero del puesto de edición para irme a dormir con el trabajo terminado).
Conclusiones:
1.- Soy un ser mezquino, envidioso, orgulloso y mentiroso, es decir, HUMANO.
2.- Me interesa del festival, además de no ser menos que Lorena y Lúa, LA PASTA. Me da exactamente igual quién vea el corto o qué opinen, sobre todo porque, después del año pasado, el gusto del jurado me parece, y esto es una opinión personal, digno de no tener en cuenta. Pero si gano, el dinero me vendrá de perlas, sobre todo porque hay dos cosas que me guían para hacer algo, a saber, la necesidad de arte y el dinero, y eso del arte en este festival... como que no.
3.- Soy capaz de hacer un corto HORRIBLEMENTE PEDANTE Y LENTO para, acto seguido, atreverme a meterme de nuevo en hacer otro a sabiendas que ya no me quita el sambenito de pedante ni dios y eso, quieras que no, afecta.
4.- Tras observar IRREGULARIDADES en el desarrollo del festival el año pasado que la organización se pasó por el forro, este año las vuelvo a ver y me vuelvo a callar, aunque, conociéndome, supongo que por poco tiempo.
5.- He pasado un día de RODAJE MARAVILLOSO con dos actores nuevos que, además de tener un talento brutal, son cercanos, inteligentes y dan ganas de pasar con ellos mucho más tiempo.
6.- Mi PAREJA tiene el cielo ganado y es una de las muchas razones por la que la quiero. Ha sido mi asistente en el rodaje y cree más en mí que yo mismo, siempre, bajo toda circunstancia, en todo lugar. Sin ella no lograría ni levantarme del sofá cada tarde.
7.- Me encanta EDITAR SOLO. Lo siento, Nazaret, pero con unos cascos y un vodka (sí, eso es lo que llevaba en la petaca, queridos, mientras vosotros sacábais las cervezas para parecer "malotes") puedo encerrarme en mi cabeza y, a estas alturas de mi vida, eso constituye mi mayor placer.
El jueves o el viernes se proyectarán TODOS los cortos (esta vez no hay fase final) y podré agarrarme de la mano de Juan Luis y Susana para desearles suerte. Yo, seguramente, tendré en la cabeza el dinero del premio y el premio que es ya, de por sí, haber trabajado con ellos. Lo demás me da exactamente igual.
Sea como sea, si no gano yo, que ganen mis chicas (Lorena y Lúa, claro).
Curioso, lo único bueno que tiene el Instituto Andaluz de la Juventud está fuera de él: la posibilidad del dinero (siempre dispuestos a financiar acciones culturales cobardes) y mis dos nuevos actores, de los que escuchareis hablar.
Me he pasado días en una nube de preocupación porque no era capaz de darle forma al cortometraje que tenía que escribir.
Para que todo el mundo sepa de que estoy hablando, este año he vuelto a participar (la segunda vez) en el festival de cine instantáneo que se celebra dentro del festival Eutopía.
En esta edición, la de la falta de dinero, los carteles flojeando y la desaparición de proyectos que al menos a mí me parecían interesantes, como TODO lo que tenga que ver con el teatro (salvo la actuación de los ganadores del Desencaja, que eso si que es para hacer otro post sobre cómo el que te dejen actuar es un premio dentro de un concurso), en esta poco lustrosa edición, digo, me propuse volver a la carga, a pesar del estrepitoso fracaso del año pasado.
Para los que no lo sepan, en la edición anterior rodé Shin-Dou (el camino de dios), una historia espesa, pedante y lenta sobre la fe como tránsito individual.
Pues bien, me comí (bueno, nos comimos, porque lo firmamos Nazaret y yo) un mojón enorme. Ni pasamos a la final. Aunque, viendo los finalistas y, sobre todo, los ganadores, uno se sigue preguntando si no hizo mal con tan siquiera acercarse vaya que se pegue algo.
Así que entoné un "¿el año que viene? ni de coña" cuando me preguntaron si lo intentaría otra vez.
Pero llega la fecha y Lúa Santos y Lorena Luque (que trabajó a mis órdenes en el corto anterior y por quien, a día de hoy, no podemos colgarlo en youtube) me dicen que van a presentarse como directoras y me piden ayuda para la edición. Para colmo, llevan en el equipo de actores a Daniel Sergio Pardo... y ya tenemos a Color Persona al completo en un corto que yo no voy a dirigir.
Y me sale la vena orgullosa y digo "no, yo es que tengo una idea este año y me voy a presentar".
¡Ole mis cojones! Echando pestes del festival y, en cuanto me tocan el orgullo me sale la envidia y me meto en esto... ¡y sin mis actores! Ah, bueno... ¡y sin una puta idea!
Así que imagínate, casi un mes sin poder hilvanar dos escenas en mi cabeza y con un montoncito ridículo de visiones en la mente fruto, sobre todo, de escuchar la voz de David Lynch cantando Dark night of the soul.
Me he agobiado demasiado. Prácticamente no he dormido algunos días y, para colmo, pasaba los días saltando del sofá al teclado para no escribir ni una linea.
Ahora, el salto mortal.
Como no tengo actores para el corto fantasma, me pongo en contacto con algunos, sin tener ni puta idea de qué hacer, y caen en mis redes dos: Juan Luís Gill y Susana García, que se presentan a una entrevista conmigo frente a unas cervezas, cargados de ilusión, mientras yo mantenía el tipo explicándoles una historia cogida con pinzas que ni era historia ni era nada.
Y pican. Y se embarcan en esto. Y ya tiene fecha y personas con nombres y caras y cuerpos y cerebros ilusionados.
Se complica demasiado todo. Si antes no podía escribir, ahora ya ni se detiene en mi cabeza la historia que, se supone, debería estar alambicando.
![]() |
| Talento al desnudo. ¿Será posible que salió bien la toma a la primera? |
Así que una noche, tal y como hoy escribo esto a las seis y media de la mañana tras la noche escuchando a Burial, entro en uno de mis famosos "trances" (permítaseme la expresión a falta de otra menos vergonzosa) y escribo, sin parar, las nueve páginas que forman, plano a plano, Hazlo.
Habemus guión.
Ahora la carrera para organizarlo todo con pocos días de antelación, pero a esa ya estoy acostumbrado y no me asusta; soy una persona de teatro, ¿recuerdan?
Un día de rodaje (como entendimos mal las bases, no lo rodamos en 24 horas, sino ¡EN 12!) y seis horas de edición (de un máximo de 10: me levanté el primero del puesto de edición para irme a dormir con el trabajo terminado).
Conclusiones:
1.- Soy un ser mezquino, envidioso, orgulloso y mentiroso, es decir, HUMANO.
2.- Me interesa del festival, además de no ser menos que Lorena y Lúa, LA PASTA. Me da exactamente igual quién vea el corto o qué opinen, sobre todo porque, después del año pasado, el gusto del jurado me parece, y esto es una opinión personal, digno de no tener en cuenta. Pero si gano, el dinero me vendrá de perlas, sobre todo porque hay dos cosas que me guían para hacer algo, a saber, la necesidad de arte y el dinero, y eso del arte en este festival... como que no.
3.- Soy capaz de hacer un corto HORRIBLEMENTE PEDANTE Y LENTO para, acto seguido, atreverme a meterme de nuevo en hacer otro a sabiendas que ya no me quita el sambenito de pedante ni dios y eso, quieras que no, afecta.
4.- Tras observar IRREGULARIDADES en el desarrollo del festival el año pasado que la organización se pasó por el forro, este año las vuelvo a ver y me vuelvo a callar, aunque, conociéndome, supongo que por poco tiempo.
5.- He pasado un día de RODAJE MARAVILLOSO con dos actores nuevos que, además de tener un talento brutal, son cercanos, inteligentes y dan ganas de pasar con ellos mucho más tiempo.
6.- Mi PAREJA tiene el cielo ganado y es una de las muchas razones por la que la quiero. Ha sido mi asistente en el rodaje y cree más en mí que yo mismo, siempre, bajo toda circunstancia, en todo lugar. Sin ella no lograría ni levantarme del sofá cada tarde.
7.- Me encanta EDITAR SOLO. Lo siento, Nazaret, pero con unos cascos y un vodka (sí, eso es lo que llevaba en la petaca, queridos, mientras vosotros sacábais las cervezas para parecer "malotes") puedo encerrarme en mi cabeza y, a estas alturas de mi vida, eso constituye mi mayor placer.
El jueves o el viernes se proyectarán TODOS los cortos (esta vez no hay fase final) y podré agarrarme de la mano de Juan Luis y Susana para desearles suerte. Yo, seguramente, tendré en la cabeza el dinero del premio y el premio que es ya, de por sí, haber trabajado con ellos. Lo demás me da exactamente igual.
Sea como sea, si no gano yo, que ganen mis chicas (Lorena y Lúa, claro).
Curioso, lo único bueno que tiene el Instituto Andaluz de la Juventud está fuera de él: la posibilidad del dinero (siempre dispuestos a financiar acciones culturales cobardes) y mis dos nuevos actores, de los que escuchareis hablar.
Caín.
El pasado fin de semana estrenamos, por fin, mi nueva obra: Nerón. Fuego de mierda.
Ha sido un periodo larguísimo de trabajo en la infernal nave en la que trabajamos, pasando un frío del demonio y un calor infernal (los tejados de uralita es lo que tienen).
Durante este tiempo hemos tenido de todo: deserciones, cambios, enfados entre nosotros, enfados con los demás, colaboraciones inesperadas, decisiones acertadas y otras erróneas... lo que viene siendo la producción de una obra de teatro.
Hicimos un pase privado el jueves sólo para los más cercanos y, entre ellos, estuvieron mis padres con unos amigos.
Será porque la relación que tengo con ellos es muy cercana, sobre todo con mi madre, pero no llegaba a entender a Lúa cuando comentaba, tras el estreno, que se había sentido nerviosa al tener que hacer su monólogo justo enfrente de mi madre.
Ahora, con algo de distancia, lo entiendo. No debe ser fácil para Lúa tocar un tema delicado frente a su protagonista, así como no debe serlo para mi madre, que ha visto parte de nuestras miserias aireadas.
Afortunadamente, he hablado largo y tendido, durante noches, con mi madre sobre estos temas, y tengo suerte de que lo entienda y que me apoye, tanto ella como mi padre, claro.
Vino bastante gente todos los días, pero ocurrió algo curioso. Invitamos a un director de cine, un escritor y director de teatro y a dos grupos de teatro que comparten espacio de trabajo con nosotros. Se supone que todos amigos y hartos de decirnos "cuando estreneis, avisad".
Antes, meses antes, habíamos ido casi en excursión a ver sus cortos, películas y obras, Color Persona al completo, incluso llevando cuanta más gente mejor para demostrar nuestro apoyo a los compañeros creadores. Pero a la hora de nuestro estreno... solos. O, al menos, solos en lo que a representación cultural se refiere. Todo fueron excusas (joder, que han sido 3 pases en 3 días distintos, uno de ellos entre semana por si acaso) y lamentos.
Esto demuestra algo que ya sabía: en Córdoba ni gremio ni leches. No ya solo constata que un servidor no pertenece a ninguna generación ni grupo de creadores cordobeses (si es que eso existe, que lo dudo), sino que esa costumbre cainita de la que me han hablado está en su máximo apogeo.
Estamos mucho más preocupados en vernos en prensa que en crear, y mucho más en hacernos un hueco en el suplemento cultural que en pensar que, en ocasiones, hacer algo artístico es un trabajo y que, de vez en cuando, no viene mal trabajar con otros y no dedicarnos, simplemente, a escupir desde el pedestal.
¿Tendrán huevos de criticar, mañana, este texto?
Ya ven, al final resulta que yo soy el crítico con los demás y, sin embargo, aquí me tenían, mandando correos a todo el mundo para decirles "si necesitas lo que sea, avisa".
Al único que invitamos a sabiendas de que no iba a venir fue a David Fernández que, al menos, tuvo la decencia y el buen gusto de respondernos, desearnos ánimo, y dejarnos claro que es preferible decir "no me muevo de aquí ni a leches" que animar con un "avisad cuando estreneis" para luego limpiarse el culo con el papel de la invitación.
En fin, estuvieron los que debieron estar y creo que les gustó mucho. A mí, desde luego, me encantó poder compartir tanto tiempo de trabajo con las cabezas inquietas que nos acompañaron.
Vamos a intentar vender la obra fuera de esta tierra para, como suele pasar, algún día volver y que nos digan los de aquí que somos algo así como hijos predilectos.
Yo, por mi parte, ya estoy escribiendo la nueva adaptación de Averroes, que se titulará "Averroes en los no-lugares" y preparando la colaboración que vamos a llevar a cabo con Máximo Sandin. Al menos los disidentes nos tendemos puentes.
Ha sido un periodo larguísimo de trabajo en la infernal nave en la que trabajamos, pasando un frío del demonio y un calor infernal (los tejados de uralita es lo que tienen).
Durante este tiempo hemos tenido de todo: deserciones, cambios, enfados entre nosotros, enfados con los demás, colaboraciones inesperadas, decisiones acertadas y otras erróneas... lo que viene siendo la producción de una obra de teatro.
Hicimos un pase privado el jueves sólo para los más cercanos y, entre ellos, estuvieron mis padres con unos amigos.
Será porque la relación que tengo con ellos es muy cercana, sobre todo con mi madre, pero no llegaba a entender a Lúa cuando comentaba, tras el estreno, que se había sentido nerviosa al tener que hacer su monólogo justo enfrente de mi madre.
Ahora, con algo de distancia, lo entiendo. No debe ser fácil para Lúa tocar un tema delicado frente a su protagonista, así como no debe serlo para mi madre, que ha visto parte de nuestras miserias aireadas.
Afortunadamente, he hablado largo y tendido, durante noches, con mi madre sobre estos temas, y tengo suerte de que lo entienda y que me apoye, tanto ella como mi padre, claro.
Vino bastante gente todos los días, pero ocurrió algo curioso. Invitamos a un director de cine, un escritor y director de teatro y a dos grupos de teatro que comparten espacio de trabajo con nosotros. Se supone que todos amigos y hartos de decirnos "cuando estreneis, avisad".
Antes, meses antes, habíamos ido casi en excursión a ver sus cortos, películas y obras, Color Persona al completo, incluso llevando cuanta más gente mejor para demostrar nuestro apoyo a los compañeros creadores. Pero a la hora de nuestro estreno... solos. O, al menos, solos en lo que a representación cultural se refiere. Todo fueron excusas (joder, que han sido 3 pases en 3 días distintos, uno de ellos entre semana por si acaso) y lamentos.
Hay "Caines" que ni tan siquiera huyen horrorizados.
Esto demuestra algo que ya sabía: en Córdoba ni gremio ni leches. No ya solo constata que un servidor no pertenece a ninguna generación ni grupo de creadores cordobeses (si es que eso existe, que lo dudo), sino que esa costumbre cainita de la que me han hablado está en su máximo apogeo.
Estamos mucho más preocupados en vernos en prensa que en crear, y mucho más en hacernos un hueco en el suplemento cultural que en pensar que, en ocasiones, hacer algo artístico es un trabajo y que, de vez en cuando, no viene mal trabajar con otros y no dedicarnos, simplemente, a escupir desde el pedestal.
¿Tendrán huevos de criticar, mañana, este texto?
Ya ven, al final resulta que yo soy el crítico con los demás y, sin embargo, aquí me tenían, mandando correos a todo el mundo para decirles "si necesitas lo que sea, avisa".
Al único que invitamos a sabiendas de que no iba a venir fue a David Fernández que, al menos, tuvo la decencia y el buen gusto de respondernos, desearnos ánimo, y dejarnos claro que es preferible decir "no me muevo de aquí ni a leches" que animar con un "avisad cuando estreneis" para luego limpiarse el culo con el papel de la invitación.
En fin, estuvieron los que debieron estar y creo que les gustó mucho. A mí, desde luego, me encantó poder compartir tanto tiempo de trabajo con las cabezas inquietas que nos acompañaron.
Vamos a intentar vender la obra fuera de esta tierra para, como suele pasar, algún día volver y que nos digan los de aquí que somos algo así como hijos predilectos.
Yo, por mi parte, ya estoy escribiendo la nueva adaptación de Averroes, que se titulará "Averroes en los no-lugares" y preparando la colaboración que vamos a llevar a cabo con Máximo Sandin. Al menos los disidentes nos tendemos puentes.
Toda esta mierda tiene que ver con
Córdoba,
cultura teatral,
Nerón. Fuego de mierda (Juan Pablo Herencia),
obras de Color Persona
Noctámbulos (y III)
Esta es la tercera (y última) de las entradas relacionadas con el trabajo que Nazaret Castro y yo realizamos en Cosmopoética 2010 en el ciclo Noctámbulos.
De nuevo comienzo con el poema que respondió a la ilustración anterior y termino con la ilustración con la que Nazaret cierra la conversación.
De nuevo millones de gracias a Nazaret y mis mejores deseos para uno de los más brillantes e indiscutibles talentos de Córdoba.
De nuevo comienzo con el poema que respondió a la ilustración anterior y termino con la ilustración con la que Nazaret cierra la conversación.
De nuevo millones de gracias a Nazaret y mis mejores deseos para uno de los más brillantes e indiscutibles talentos de Córdoba.
Jean-Louis se quejaba
-y con razón-
de que no encontraba ya
jóvenes con las manos en los bolsillos
vagando por las calles
atentos solo a sus pensamientos
sin pose ni artificio.
Noctívagos enfundados en abrigos
con la cabeza gacha y el rostro tranquilo.
Todo es, Jean-Louis, máscara y mole.
Los abrigos son escudos de armas
y las gorras se conectan a la imagen
de alguien más famoso, mejor asesorado.
Nadie se cala el sombrero
hasta cubrir lo especular del ojo.
No caben los puños en el gabán,
enfundados como están
en guantes de boxeo.
Todo trazo en el mapa
supone una danza estudiada
que divierta, asuste o amenace
-un aquí estoy yo impenitente-
al simétrico bailarín de la otra acera.
Cada uno con sus miserias,
electrón en el abrazo molecular,
deseoso de disminuir la entropía
y acunarse en el lecho del ser muchos.
Ya he conseguido bajar
tu batallón a tres.
Las bajas no son numerosas
y puede que no causen más estrago
que el animar al lobo hasta que caiga
en el cepo.
Sin embargo
dormiré dando dentelladas
o haré como que duermo
con la intención de disolver la charla
en la triste inflexión del caminante
que, tras el viaje y lo inútil
de mostrar las fotos
se decide a beber solo
hasta que el vino
lo torne en sadhu en lugar de aparecer
como un mero vagabundo
-uno de tantos-
ante tus ojos.
Imagen: Annymal - Muses
Noctámbulos (II)
Pensé no publicar más partes de nuestra participación en Noctámbulos si nadie comentaba el post anterior, pero como hay un leve interés (lo cual es más que suficiente para un ser egotista como un poeta), aquí va la segunda parte.
Ya sabes, este es el poema con el que respondí al anterior diseño y, a continuación, el diseño/respuesta al poema.
Ya sabes, este es el poema con el que respondí al anterior diseño y, a continuación, el diseño/respuesta al poema.
Fue en Tánger,
lo recuerdo,
donde la Epifanía
se hizo tierra.
En mi casa la presencia de otros
siempre me sentaba mal
y toda la gente era despreciada
y todas las personas eran amadas.
Pero en Tánger, antes de la luz verde
que transforma los rostros en neones,
era distinto:
el aire del desierto se quedaba atrás, relinchando,
y una brisa helada recogía mis brazos
alrededor de cada humano con distinta mochila.
Allí estaba solo con mis hermanos
y aquí estaba solo con Carl Solomon.
Y llegó la consabida Epifanía:
ya era capaz de detestar
al que me hiriese, ya fuera
rumor de asfalto o carne de bazar.
Estaba curado
-cantad el Aleluya-
de la doble moral de odiar la manada
y amar la manada en casa del vecino.
No logré unir mis nervios
a los nervios romos de los que viven
fuera de mi cuerpo, pero al menos
la decisión cobraba forma
y se movía sin timidez:
desprecio sin racismo,
miedo sin idea,
asco sin formato.
¿Con todo lo que costó
sacarme de la cama ajena
y meterme en la del faquir
pretendes, ahora, responder
diluyendo mi vino entre las caras
de quienes no conozco?
Ayer diría: todos son yo
y a todas las he amado como a ninguna.
Hoy se que es falso,
que no he encontrado hermano entre las cabras
ni he logrado ahondar cada útero
por más que lo he intentado.
Me has hecho Mevleví
a la puerta de disneylandia
cuando yo solo quise
compartir contigo el manto de lana
de un Rumi sin canción y sin giro extasiado.
No será así, pero no importa:
demuestra desprecio el pintor
que mezcla el color con la desidia
banalizando el regalo
del color mismo.
Guardaría ya silencio si no fuera
porque es en ti
en quien toma sentido el sonido.
Imagen: Annymal - Graces
Noctámbulos (I)
Tal y como comenté en la entrada titulada Dos Animales, la gente de Cosmopoética, por mediación de La Bella Varsovia, nos propusieron a Nazaret Castro y a mí que trabajáramos juntos para, finalmente, acabar recitando mis poemas y proyectando sus diseños en el Jazz Café, ayer mismo, a eso de las 23:30 de la noche.
En primer lugar, agradecer a los que asistieron y soportaron mi lectura (envuelta en la misma fiebre que sigo teniendo hoy), a Alejandra Vanesa por la presentación y a Nazaret, por supuesto, por todo ella.
Cumpliendo lo que prometí, os dejo el resultado de esta extraña simbiosis entre los dos, a modo de conversación. Comenzamos con un poema mío, al que Nazaret responde, y así sucesivamente.
En primer lugar, agradecer a los que asistieron y soportaron mi lectura (envuelta en la misma fiebre que sigo teniendo hoy), a Alejandra Vanesa por la presentación y a Nazaret, por supuesto, por todo ella.
Cumpliendo lo que prometí, os dejo el resultado de esta extraña simbiosis entre los dos, a modo de conversación. Comenzamos con un poema mío, al que Nazaret responde, y así sucesivamente.
Se me va a parar el corazón
probablemente esta noche.
No hay vino suficiente
para transformar el fluido en sangre
y las ratas en palomas.
Ella decidió que era
un perro de presa.
Decidió que era el momento
de pintar mi baile
con los mismos colores
de siempre.
Se me va a parar el corazón
puede que esta noche.
Si solo fuera lo que hago...
Ella decidió hacerme
un cepo mortal, y se miró la herida
y casaron los dientes
y, al grito de ¡eureka!
desterró la fotografía
de mi cabeza.
No te hagas ilusiones.
Ella no se hace ilusiones.
Yo no puedo hacerme ilusiones.
Sin saberse oro,
sin saberme viejo mellado
que sacude la criba a la orilla
silencia por un momento
la mutación de mi cuerpo
de tristeza en las esquinas de los párpados
a ganas de dar hostias.
Se me va a parar el corazón
seguramente esta noche.
De esto ya hemos hablado
otros días y en otras aceras
pero propones seguir la charla
desde donde calló abatida.
¿No has reparado
en que será un espejo de la anterior paliza
y que de nuevo vendrá
una era de silencio?
Se me va a parar el corazón
con seguridad esta noche.
Y no va a haber vino en el mundo
que detenga la construcción
de la torre cerrada.
Se me va a parar el corazón
esta misma noche
con tal de que entienda
que hay malas formas,
poco elegantes,
que convierten la mesita de café
en lecho demencial
y que hablar de follar no es
cuestión de macho, fusta y cojones
sino lo aprendido
acerca del infinito amor
que se puede -que puedes-
destilar de la cólera.
Se me va a parar el corazón
en este momento.
Y abriré los tendones
y esquivará el tacto
y será el fin del juego
como cada martes.
Se me va a parar el corazón.
Yo seré demasiado hombre
y ella será
demasiado contraria.
Imagen: Annymal - The origin of toasting
Dos animales
[...] oh, how I try [...]
Hoy es día de celebrar.
Parece ser que, para esta edición de las actividades previas de Cosmopoética 2010, voy a acabar recitando dentro del ciclo Noctámbulos.
Se trata de usar los pubs como espacio para la creación poética y plástica (¿acaso no es lo mismo?)
La idea es presentar el trabajo de un poeta y un artista gráfico y, curiosamente (¿destino, limitados recursos en Córdoba, casualidad..?) la artista que trabajará conmigo será, si todavía no se arrepiente, Nazaret Castro.
Efectivamente, la Nazaret Castro a la que puedo llamar, orgullosamente, amiga, esa que se esconde bajo el talento de Annymal.
Cuando Elena Medel me mandó el correo para anunciarme la posibilidad de participar, no tardé en responderle que, si necesitaba algún nombre de artista gráfico, pensara en Nazaret. Es, y esta vez no me equivoco en lo más mínimo, de las creadoras que conozco, una de las más coherentes con su trabajo, contradicciones (benditas contradicciones) incluidas.
Va a ser un honor poder trabajar codo con codo con la que ya fuera mi mano derecha en la creación del cortometraje Shin-Dou que produjo Color Persona. Esta vez no será un campo nuevo para los dos, por lo que el resultado, además de prometedor, me resulta tremende excitante.
¡A trabajar!
Música: Fever Ray - Concrete Walls
Ilustración: Annymal - her heart is your piñata
Manifiesto contra la CENSURA en el IAJ de Córdoba

Esta noche hemos estado la mitad de COLOR PERSONA en el III Certamen de Monólogos de Córdoba que organiza el Instituto Andaluz de la Juventud.
A este certamen presentamos dos monólogos míos para ser interpretados por Daniel Sergio Pardo.
Pues cuál ha sido mi sorpresa cuando los impresentables de los politicuchos nos han censurado uno de ellos alegando que incitaba a la xenofobia y al racismo, lo que indica que no saben leer más allá de las etiquetas de los champús.
En lugar de hacer el otro monólogo, hemos decidido preparar un manifiesto en contra de la estupidez imperante en el IAJ y para hacer ver que, al contrario de lo que muchos creen, existe censura en la ciudad de Córdoba (¿capital cultural del 2016?)
Lo lee Daniel Sergio Pardo.
Y podeis leer y descargar el manifiesto aquí.
Toda esta mierda tiene que ver con
Córdoba,
cultura teatral,
lucha social,
otros
Un lugar perdido en el mapa teatral

Para escuchar mientras lees:
Comentaba hace unos días a una amiga y fantástica actriz, en una terraza de las que tanto se estilan en verano, que era preocupante la actividad teatral de Córdoba.
Es curioso que eso lo comenten un director de teatro y una actriz que pivota entre prácticamente todas las compañias que están en activo en Córdoba, pero puede que fuera precisamente por eso, por ese conocimiento de causa, por lo que la conversación se tornaba, además de interesante, un buen baremo para medir la temperatura teatral de la ciudad.
Ya comenté en la entrevista que nos hicieron en TVM a los fundadores de COLOR PERSONA que la gente de teatro somos propicios a quejarnos, pero no creo que lo hagamos sin ninguna razón.
Si echan un vistazo al panorama, el teatro en Córdoba se ha convertido en una revisión de los "clásicos" que, en un principio, puede que abrume, pero, a la larga, cansa, sobre todo a los que nos dedicamos a esto y, me temo, al público (¡nadie se da cuenta que, al final, vienen a vernos nuestros amigos y que, en la mayoría de los casos, estos son también gentes de teatro? Estamos como los poetas, que escribimos ya sólo para otros poetas).
Ella, mi amiga, comentaba que no estaba haciendo el teatro que le gustaría, y lo curioso es que esta misma expresión se la he escuchado a otros compañeros y compañeras, hartos de hacer la enésima vuelta de tuerca a, por ejemplo, La casa de Bernarda Alba, guiados por directores que creen, aún, que pueden aportar algo a unas obras visitadas hasta la saciedad y mancilladas en la inmensa mayoría de las ocasiones.
En Córdoba se está mal-pagando (cuando se paga, claro, mis actrices saben de qué hablo) el teatro y, para colmo, el único que se paga es el de los "clásicos" mal entendidos, montajes donde prima el vestuario antes que los actores, donde es preferible un maniquí a una interpretación, donde un actor o una actriz no podrían desarrollarse como vehículos de expresión por mucho que quisieran. Y al final, tras pegarse de bruces contra esto, ya ni quieren.
Nos hemos acabado convirtiendo en un reducto de una visión rancia del teatro, sin apuestas arriesgadas porque, en la mayoría de las ocasiones, en cuanto se arriesga se queda uno sin fondos, tanto económicos como morales.
Creo que, si vuelvo a ver otro auto sacramental que le quita espacio o presupuesto a una compañía con apuestas innovadoras, me levanto y me voy, y espero llevarme conmigo a muchos. Si la gente de teatro no cambiamos esto, seguiremos viviendo como antiguas estrellas del vodevil venidas a menos, pero sin haber tenido nunca ni un momento de glamour o gloria.
Por mi parte, y creo que por la de mi grupo de actores y actrices, espero poder hacer mi labor por remediarlo, supongo que hasta comprobar que, finalmente, nadie es profeta en su tierra, y menos si esta es un páramo para nuevas propuestas que nos hagan sentir o pensar con formas nuevas.
Toda esta mierda tiene que ver con
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