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Haz una lista
de tus creadores favoritos,
de tus científicos preferidos,
de tus libreros más tenaces,
de tus médicos más incansables,
de tus maestros más apasionados,
de tus locutores más claros
y escríbeles diciendo
lo mucho que les quieres,
lo mucho que te alumbran la vía,
lo mucho que te dicen,
lo mucho que te curan
y lo mucho que te acompañan.

No dejes que se sientan
nunca solos
o que pierdan la esperanza
o las ganas
o la paciencia.

Los poderes no les van a dar
tregua alguna,
así que más nos vale
a los que los necesitamos
mandarles nuestro abrazo.

Unción de enfermos

Los que tenemos la fea costumbre de alzar la voz o de acalorarnos en las discusiones, aun sin llegar -en ocasiones- a perder los papeles o faltar al respeto, tenemos las de perder.
Esto, que suena a axioma pero que no es más que un reto a que lo observen y lo nieguen, me conecta con el profundo desprecio que siento al universo buenrollista en el que, en demasiadas ocasiones, me muevo.
Y conste que no me estoy quejando de que tendamos hacia el llevarnos bien, justo al contrario, sino al uso de las frases hechas que surgen de esta intención.



Me refiero a pedir perdón.
Pedir perdón puede ser la más noble (y difícil) actividad del ser humano y, por lo tanto, merece el respeto que se le debe otorgar a cualquier gran gesta. Pero, igual que es dificilísimo mirarse dentro, buscar el error propio y solicitar el perdón del interlocutor como forma de renacer a partir del fallo, el uso de la solicitud de perdón como herramienta me parece, por tanto, execrable.

Pedir perdón con la boca para golpear con la acción. Pedir perdón como prolegómeno a la bofetada (real o simbólica) que se va a dar. Pedir perdón como forma de asegurarse un buen lugar en la conversación para poder, en otra ocasión y cuando a uno le parezca, ofender sin preocupaciones.

Procuro medir bastante mis palabras para tener que pedir perdón lo menos posible, pero no ya por un hecho de decoro o de elegancia, sino por una simple economía.
Si he de pedir perdón, procuro que sea porque he cometido un error y mi intención es no volver a repetirlo.
Por eso mismo me resulta imposible tolerar a aquellas personas que solicitan el perdón como fórmula para hacer bajar la guardia, conservar un lugar privilegiado en la conversación, apelar a nuestra empatía y, seguidamente, atacar con dudosos escrúpulos.

Si tienes que pedir perdón, que no sea como una frase hecha y manida. Si pides perdón constantemente como herramienta, aprende a cometer menos injusticias y no necesitar hacerlo.

De nada me sirve que me pidas perdón, ni que digas que respetas mi postura pero que no la compartes, ni que presumas de que te gusta conversar con otros que tienen opiniones distintas si eso no acaba respaldado por la acción.
Si no hay cambio, si no muestras el respeto que presumes, si no toleras que la conversación no vaya como tú deseas o si te levantas de la mesa porque ya no quieres hablar con alguien como yo, no te hagas, encima, el ofendido.
No, no estás respetando mi opinión.
No, no estás pidiendo perdón porque sientas el ataque.
Estás buscando quedar bien y poder salirte como mártir de la situación.

Puede que nos hayan educado mal. A joder en abundancia y tranquilamente esperando la extremaunción como solución fácil de último momento.

El daño ya está hecho. No te levantes, encima, indignado.
Conoces de sobra el juego y te aprovechas de que nadie ama al martillo y de que sabes que siempre quedaré peor yo ante los ojos de todos porque mi tono es más alto, mis maneras más exacerbadas y mi rigor menos flexible.
Es injusto que sueltes la bofetada, pidas perdón y te vayas a casa con un "yo te respeto, cosa que tú no haces" que levantará la ovación del respetable.

No, por ahí va siendo hora de no pasar.

Violin Phase

Creo que voy a dejar de mostrarle música a la gente.
Hace tiempo que dejé de recomendar música y, de mi antiguo deseo de compartir cine, solo queda un blog sin más comentario que una simple frase y que cada uno haga lo que le de la gana.
Con la música cerré esa costumbre antes -la de recomendar algo- y ya me limitaba a mostrar lo que escuchaba a aquellos a los que creía que podrían escucharla con cierto interés.
Cuando esta tarde me he parado a pensar en los comentarios que me han hecho amigos y conocidos cuando he pulsado para ellos el botón de reproducir lleno de emoción y deseando contagiarla, he caído en la cuenta de una repetición que me ha sacado el aire de los pulmones.

"Esto tiene que estar muy guapo para escucharlo fumao".

La respuesta a esta frase siempre ha sido la misma. Una sonrisa forzada pero sin el más mínimo atisbo de ironía.
Una sonrisa que oculta el aliento roto de un mazazo.
Ilustración de Elia Fernández

- ¡Mamá, mira lo que he encontrado!
- Sí, sí, cariño, muy bonito. Déjalo en el suelo y lávate las manos.

Encontrar una melodía que te hable, un ritmo que te sacuda, una idea plasmada que te eleve la temperatura del cerebro. Y el impulso irrefrenable de compartir la dicha. 
Me ha levantado del suelo y creo que podría elevarte a ti también y compartirás mi dicha y tu vida ya no será nunca más la misma y podremos hacer una vida nueva con lo que hemos descubierto.
Esto tiene que estar muy guapo para escucharlo fumao.

Está tan lejos de lo que mi cerebro puede sentir o comprender que quizá, si lo ubico como música de fondo y altero mi percepción hasta que no me importe lo que me muestras, obtenga una bonita alfombra para sentarme a fumar encima.

Hijo de puta. No te estoy ofreciendo una alfombra, sino un espejo sin azogado, una puerta de agua cayendo en cascada, un portal para tu estado aquí y ahora, no en la nube y luego.

No me daña que no conozcan la música. Me daña el desdén de la letra. Siempre la misma letra.

Aquí estamos de pie

Se pone rápido
pero si giras el mando a la derecha
y pulsas X, círculo, L1, R1, triángulo
puedes recoger monedas de karma
y subir, así, tu nivel de luminiscencia
energética
y desbloquear los chakras
de la fase 8.

Ojo, todo eso antes del jefe.

Cuatrocientas horas de juego
en privado
con profesora
que resultó ser una raeliana,
después con otra
que aprendía a ser una esponja
para enseñar a ser una esponja
y a tomar por culo el criterio...

...y las buenas acciones.
¡Eso es para cristianos
y está "tan out"!
-¿sigue la gente diciendo
"tan out"?-

Efectivamente
se puede uno introducir en la espiritualidad
y en el new age
y en el vegetarianismo
y en el yoga
y en la acupuntura
y en el rama, rama, rama, ohm
y ser un auténtico
hijo de puta.

A la hora de la verdad
apaga el i-pod,
desconecta el i-Osho,
reinicia el i-pad,
pone en modo sleep el i-Dalay
y saca la mano de su propio trasero
para restregar su prosaica mierda
en la cara del obrero
y pone a una familia a temblar,
así
sin compasión
sin respirar hondo
y sin recitar nada.

Después de haber dicho "yo no deseo mal a nadie pero..."
ahora sí que lo digo claro.
Que te quedes en la postura del camello
para siempre
y que nos dejes a los demás
pasar a la del león, la del niño
y dejarte atrás
tirado en tu estera de yoga
y acumulando karma maloliente.

Ojo, que los hindúes
respetan a las vacas
pero no a los cerdos.

Curso de imposición de manos online por paloma mensajera

¡Qué inmenso poder
debemos tener los poetas
para que, creando símiles,
otros generen pseudo-ciencias
y se agarren a ellos
para defenderlas!

Esto no es un poema. Es una declaración sorprendida de quien ve cómo se imparten cursos de reiki en algunos hospitales y, por otro lado, se les niegue la quimio a pacientes en otros por falta de dinero y, por qué no decirlo, por falta de conciencia en la importancia de la ciencia.

¿Dejaremos de ser adultos infantilizados algún día?
Dejando a un lado las analogías con El Principito que tan bien quedan, yo, personalmente, estoy harto de ser un niño sin serlo y de que los demás, a mi alrededor, sigan empeñados en seguir siéndolo en las facetas en las que no deberían.

¿No podríais ser niños en la capacidad de disfrutar y no, como ocurre, en la necesidad de un papaíto que nos cure imponiéndonos las manos, pasándonos "energía universal", ayudándonos a saltarnos a la torera todas las leyes de la lógica y la razón y que hable de emociones como si fueran algo mágico sin más ley que la de lo bonito que es el arco iris?

El arco iris sigue unas leyes físicas. Cuando alguien lo usa para aprovecharse de tu esperanza, entonces son otras las leyes que deberían aplicarse.

Poetas a la calle

Hace ya tiempo que no informaba de ningún evento, así que ahí va este:


Ya está en la calle la antología POETAS DEL 15M.
Es la canalización de las reacciones de un montón de poetas, tanto nacionales como internacionales, al movimiento 15M y a la necesidad urgente de un cambio inmediato.
Está realizada por Editorial Séneca bajo la sonriente coordinación de Julia Carú, poeta y amiga.
Yo participo con un par de poemas y, si me buscáis en el listado que aparece a la izquierda de la página del libro, podéis encontrarme con el enlace a este blog.


Podéis, si os interesa, comprarlo online o pidiéndolo en vuestra librería de cabecera.

Ya comenté la historia de este libro en esta entrada.


Que no pare la lucha.

Sennheiser hd 380 pro

Tengo un paciente que, como muchísimos hombres, solo sabe reaccionar con ira a las agresiones externas.
Si algo o alguien lo acorrala, rompe cosas e insulta.
Si no trabajo con él o, mejor, si no trabajamos juntos, seguramente llegará a agredir físicamente a sus seres queridos.
Ya lo ha hecho verbalmente.

Tengo un paciente que, como muchos de nosotros, tiene un interruptor con dos posiciones.
Nada de un dimmer suave y amable.
Alegría - Ira.
1000 vatios de potencia para reirse con otros colegas igual de asustados o para gritar, insultar y partir mobiliario.

Tengo un paciente binario, como muchos hombres que somos.
Cuando entra en la consulta me saluda con una sonrisa franca, abierta, llena de amor y miedo.
Cuando siente miedo
o dolor
o tristeza
responde con ira.
Solo conoce esa ira
-le tengo mucho aprecio-.

Si siente celos, monta en cólera.
Si se siente inferior, monta en cólera.
Si se topa con la duda, monta en cólera.
Si echa de menos, monta en cólera.
Contra los demás
y contra sí mismo.

Yo solo sé ponerme triste.

Si lo suyo no fuera más dañino que lo mío
-que no digo que lo mío no lo sea-
seguramente seríamos buenos amigos
en lugar de trabajar el problema
y seguramente acabaríamos
tocando blues juntos
con los cascos puestos.

Deus ex machina

Un medio de fino del que me regala mi padre.
Buen tabaco en mi pipa (Savinelli) cortado por los Amish.
Vodka helado según la receta de Mendeleev.
Arroz con verduras del huerto de mi suegro con pimentón de la Vera. Bien reposado.
Un libro recién comprado de Jesús Ferrero o de Mário de Sá-Carneiro (ese olor a libro).
Una película de Lynch o de Sokúrov.
Una sonata para violoncello de Bach o un disco de Ben Frost escuchado por unos cascos Sennheiser.
Una tarde de vino y conversación con los amigos (bueno, desde pequeño, sobre todo, las amigas, ahora de todo un poco).
Un paseo en bici con el viento a favor.
El apoyo incondicional de mi pareja.
Té blanco sin azúcar.
Un correo electrónico de una paciente dando las gracias, diciendo que entiende el proceso y que está mejor.
El buen sexo (y sigo sin encontrar el malo).
Un paseo a caballo en sintonía con el animal.
Veinte minutos de zazen que acaban con una sonrisa...

Sergio Mora - Tu placer es mi placer
No, está claro que no necesito a dios para nada.

De qué hablo cuando hablo de montar

Hay una llamada íntima y preciosa en todo lo solitario, en el contacto directo y silencioso con las cosas.
Sobre la bicicleta, entrenando para hacer el camino de Santiago sobre dos ruedas con mi hermano, recordando al Santiago de "El viejo y el mar" y su respeto por el dolor y la fuerza.
Sobre el caballo, explicándole con el cuerpo y en silencio qué es lo que quiero que haga y agradeciéndole también en silencio que quiera trabajar conmigo y que, tras bajarme de su lomo, se acerque a mí para mostrarme el mismo cariño que le tengo yo.
Sobre la moto, aprendiendo a controlar la marea de mi cabeza que hace, en ocasiones, que me olvide de mi cuerpo, que es lo único que tengo. Preparándome para, algún día, poder hacer Córdoba-Varsovia (sí, por fin he aprobado el carné).

Montar solo y en silencio para poder acercarme más y mejor a los demás. Aprender a meditar sobre mi montura. Desplazarme sintiendo el desplazamiento. Conocer.

Ceci n'est pas une lune


Tengo que hacer una foto.

Si es bello, no hay que vivirlo, hay que congelarlo.
Hola, soy un artista de la taxidermia y
tengo que hacer una foto.

Para lanzarla en la botella al mar y que todo el mundo la vea.
Todo el mundo.
Si no es todo el mundo no vale.

Yo he estado allí.
Siglas talladas en cada árbol.

Tengo que hacer una foto.

Que no se me ocurra jamás
explicar cómo era el olor de las cosas
que he visto.

Tengo que hacer una foto.
Tengo que hacer una foto.

Congelar cada cara y cada ave
y decir qué bonito y que signifique
menos que mierda.

Tengo que hacer una foto.
Tengo que hacer una foto.

Que no se me ocurra jamás
escribir cómo sentí aquel momento
con una variedad de detalles
tan inmensa
que regale un billete de ida de un segundo.

Es mil veces más importante
el dedo que señala.
El sobrecogimiento de las Mil Islas
mide menos
que la roña bajo la uña que las apunta.

Tengo que hacer una foto.

¿Las has visto?
Mira, con esta tarjeta
puedo almacenar hasta docemil.

Autoayuda

Los libros de autoayuda y el club de la comedia.
Todos asentimos como los antiguos perros de goma de detrás del coche.
Es cierto porque ocurre. Es gracioso porque pasa.
250 páginas para contarme qué es lo que me pasa con palabras que yo pueda entender.
2 horas de programa para contarme lo que hago cuando salgo de marcha.

Tengo un problema.

Nadie me dice qué he de hacer.
Nadie me propone una posibilidad de solución.
Ningún libro de autoayuda se moja.
¿Y si se moja y falla?
Mejor mantenerse en la orilla, señalando el agua, diciendo "eso es agua".
"Me gusta este libro, porque habla del agua y yo he visto el agua y dice cómo es el agua que yo he visto".
Dentro del agua hace frío.
Ayúdame a salir.

New day rising



Aprended por vuestra cuenta vuestras limitaciones personales,
conoced a fondo los obstáculos y tratad de superarlos.
Después de esto, todo lo que hagáis, hacedlo de todo corazón.
Jerzy Grotowski - La conferencia de Skara

Hazlo (el cortometraje completo)

He tardado pero aquí está.

Los subtítulos en inglés corren a cargo de mi amigo Pablo Carrascosa González.
Si quereis saber de qué va la historia (por qué he hecho un cortometraje), pinchad aquí.

No dudeis en comentar.



Autoconmiserables

Últimamente veo aparecer iniciativas, por llamarlas de algún modo, que tienen que ver, en principio, con la cultura en Córdoba.
De acuerdo, quizá sea el mismo fenómeno que sucede cuando la novia tiene un retraso en la regla, que uno ve embarazadas por todos lados. Y en estas, con tanto cartelito de Córdoba 2016, puede ser que me fije más de la cuenta.
Uno, en su último reducto de inocencia, se acerca algo timorato a aquellas que son generadas por jóvenes o que, cuando menos, no tienen demasiado que ver con la administración pública.

Una vez, construyendo una fuente en una comunidad en la que pasé un verano, metí la mano en un avispero y me llevé clavados cuatro aguijones a la vez, cuatro.

Se crea una asociación que pretende tender un mantel para el diálogo entre los creadores, con especial hincapié en la literatura, en Córdoba. Y ahí que voy yo, virtualmente, claro, a meter la mano para ver qué palpo y de qué va el tema.
Y claro, qué mejor que rebuscar un poco en el blog de dicha iniciativa y leer su manifiesto fundacional.
Vale, ya la jodimos. No hay manera de pasar de la primera linea para encontrarse con unos puntos suspensivos que, en lugar de tres, son... ¡siete!
Y, desde ahí, de mal en peor. Comas donde no deberían estar, otras que faltan, puntos en mitad de una frase e incoherencias gramaticales en un texto de cinco líneas exactas (sin contar la firma).

Voy recordando que se trata de una iniciativa que pretende "aunar las disciplinas del arte y la literatura" (¿el arte es una disciplina? ¿La literatura no es parte del arte y hay que aunarla? Bueno, esto para otro post).

Y, ahora, el momento de los aguijones.
Se me ocurre dejar un comentario escrito advirtiendo que, de entrada, todo mi apoyo pero que, hasta donde yo conozco, no es la mejor tarjeta de presentación un manifiesto de un proyecto que tiene que ver con la literatura que esté plagado de errores gramaticales.

Ojo, es un documento hecho en photoshop u otro programa de diseño gráfico, es decir, que nada de "es que escribo muy rápido con el teclado y se me pasan los errores".

Ya está, dejo un comentario en un espacio público que tiene habilitada la opción de dejar comentarios.

Día siguiente (mentira, horas) y arranco el ordenador para encontrarme con un aluvión de mensajes poniéndome a caldo.
Que si quién soy yo para dar lecciones de ortografía, que qué me he creido y, el que más me ha hecho ilusión, que, y cito textualmente, "no es mejor apoyar iniciativas q estan en fase d germinar y luego ya comentar?en cordoba x desgracia hay mucha tendencia a eso, en todos los sectores.tiempo al tiempo".

¡¡Tatachán!!

Ahora resulta que una iniciativa, si está empezando, o si es de Córdoba, o si es "cultural", no puede ser advertida de que se presenta al mundo con un manifiesto lleno de errores o, lo que es lo mismo para mí, cutre a más no poder.

Creo que ya comenté en algún foro (no de internet, sino de la vida real) que estamos más que acostumbrados a darnos palmaditas en la espalda sin haber puesto nunca en entredicho el producto que ofrecemos (bueno, salvo a la espalda, en las charlas de bares, donde menos se necesita). 
No llegaremos a hacernos a la idea de que cuando uno presenta algo al público tiene que cuidar lo que está haciendo. Si vas a escribir como el culo y te la suda, pues lo escribes y lo guardas en tu puto cajón, que para ti es y debajo de mi manto, al rey mato, pero si acabas "proponiendo al espectador que sea un cómplice con nosotros" (las tildes son mías) tienes, por lo menos, que revisar y poner en tela de juicio lo que sacas a la calle.

Si un vecino mío imbécil hace una silla con tres patas, me voy a la tienda a por una para sentarme y no se la compro porque sea vecino. Eso se hace con los mantecados de navidad de los institutos, que suelen ser malísimos, porque vamos a ayudar al niño de un amigo, pero en cuestiones culturales, te metes la caja de polvorones rancios por donde yo te diga.

Y luego nos enfadamos si el diario Córdoba no nos dedica un apartado para glorificar nuestra opera magna.
Pobrecitos los creadores cordobeses, que necesitamos un trato especial.

Hazlo (cómo se gesta un cortometraje)

Ha sido una semana muy larga. O debería decir UNAS semanas muy largas.
Me he pasado días en una nube de preocupación porque no era capaz de darle forma al cortometraje que tenía que escribir.
Para que todo el mundo sepa de que estoy hablando, este año he vuelto a participar (la segunda vez) en el festival de cine instantáneo que se celebra dentro del festival Eutopía.
En esta edición, la de la falta de dinero, los carteles flojeando y la desaparición de proyectos que al menos a mí me parecían interesantes, como TODO lo que tenga que ver con el teatro (salvo la actuación de los ganadores del Desencaja, que eso si que es para hacer otro post sobre cómo el que te dejen actuar es un premio dentro de un concurso), en esta poco lustrosa edición, digo, me propuse volver a la carga, a pesar del estrepitoso fracaso del año pasado.

Para los que no lo sepan, en la edición anterior rodé Shin-Dou (el camino de dios), una historia espesa, pedante y lenta sobre la fe como tránsito individual.
Pues bien, me comí (bueno, nos comimos, porque lo firmamos Nazaret y yo) un mojón enorme. Ni pasamos a la final. Aunque, viendo los finalistas y, sobre todo, los ganadores, uno se sigue preguntando si no hizo mal con tan siquiera acercarse vaya que se pegue algo.
Así que entoné un "¿el año que viene? ni de coña" cuando me preguntaron si lo intentaría otra vez.

Pero llega la fecha y Lúa Santos y Lorena Luque (que trabajó a mis órdenes en el corto anterior y por quien, a día de hoy, no podemos colgarlo en youtube) me dicen que van a presentarse como directoras y me piden ayuda para la edición. Para colmo, llevan en el equipo de actores a Daniel Sergio Pardo... y ya tenemos a Color Persona al completo en un corto que yo no voy a dirigir.
Y me sale la vena orgullosa y digo "no, yo es que tengo una idea este año y me voy a presentar".
¡Ole mis cojones! Echando pestes del festival y, en cuanto me tocan el orgullo me sale la envidia y me meto en esto... ¡y sin mis actores! Ah, bueno... ¡y sin una puta idea!

Así que imagínate, casi un mes sin poder hilvanar dos escenas en mi cabeza y con un montoncito ridículo de visiones en la mente fruto, sobre todo, de escuchar la voz de David Lynch cantando Dark night of the soul.

Me he agobiado demasiado. Prácticamente no he dormido algunos días y, para colmo, pasaba los días saltando del sofá al teclado para no escribir ni una linea.

Ahora, el salto mortal.
Como no tengo actores para el corto fantasma, me pongo en contacto con algunos, sin tener ni puta idea de qué hacer, y caen en mis redes dos: Juan Luís Gill y Susana García, que se presentan a una entrevista conmigo frente a unas cervezas, cargados de ilusión, mientras yo mantenía el tipo explicándoles una historia cogida con pinzas que ni era historia ni era nada.
Y pican. Y se embarcan en esto. Y ya tiene fecha y personas con nombres y caras y cuerpos y cerebros ilusionados.
Se complica demasiado todo. Si antes no podía escribir, ahora ya ni se detiene en mi cabeza la historia que, se supone, debería estar alambicando.

Talento al desnudo. ¿Será posible que salió bien la toma a la primera?
He pasado días en los que he pensado "a la mierda, no me presento y pongo mi cara de persona cuando estos presenten su corto y, para colmo, sea bueno y, para colmo, ganen". Pero ya no tengo esa cara y me duele más el sentirme desplazado (sin razón, lo sé, son mi familia y los quiero a rabiar) que el quedar mal.

Así que una noche, tal y como hoy escribo esto a las seis y media de la mañana tras la noche escuchando a Burial, entro en uno de mis famosos "trances" (permítaseme la expresión a falta de otra menos vergonzosa) y escribo, sin parar, las nueve páginas que forman, plano a plano, Hazlo.
Habemus guión.

Ahora la carrera para organizarlo todo con pocos días de antelación, pero a esa ya estoy acostumbrado y no me asusta; soy una persona de teatro, ¿recuerdan?

Un día de rodaje (como entendimos mal las bases, no lo rodamos en 24 horas, sino ¡EN 12!) y seis horas de edición (de un máximo de 10: me levanté el primero del puesto de edición para irme a dormir con el trabajo terminado).

Conclusiones:
1.- Soy un ser mezquino, envidioso, orgulloso y mentiroso, es decir, HUMANO.
2.- Me interesa del festival, además de no ser menos que Lorena y Lúa, LA PASTA. Me da exactamente igual quién vea el corto o qué opinen, sobre todo porque, después del año pasado, el gusto del jurado me parece, y esto es una opinión personal, digno de no tener en cuenta. Pero si gano, el dinero me vendrá de perlas, sobre todo porque hay dos cosas que me guían para hacer algo, a saber, la necesidad de arte y el dinero, y eso del arte en este festival... como que no.
3.- Soy capaz de hacer un corto HORRIBLEMENTE PEDANTE Y LENTO para, acto seguido, atreverme a meterme de nuevo en hacer otro a sabiendas que ya no me quita el sambenito de pedante ni dios y eso, quieras que no, afecta.
4.- Tras observar IRREGULARIDADES en el desarrollo del festival el año pasado que la organización se pasó por el forro, este año las vuelvo a ver y me vuelvo a callar, aunque, conociéndome, supongo que por poco tiempo.
5.- He pasado un día de RODAJE MARAVILLOSO con dos actores nuevos que, además de tener un talento brutal, son cercanos, inteligentes y dan ganas de pasar con ellos mucho más tiempo.
6.- Mi PAREJA tiene el cielo ganado y es una de las muchas razones por la que la quiero. Ha sido mi asistente en el rodaje y cree más en mí que yo mismo, siempre, bajo toda circunstancia, en todo lugar. Sin ella no lograría ni levantarme del sofá cada tarde.
7.- Me encanta EDITAR SOLO. Lo siento, Nazaret, pero con unos cascos y un vodka (sí, eso es lo que llevaba en la petaca, queridos, mientras vosotros sacábais las cervezas para parecer "malotes") puedo encerrarme en mi cabeza y, a estas alturas de mi vida, eso constituye mi mayor placer.

El jueves o el viernes se proyectarán TODOS los cortos (esta vez no hay fase final) y podré agarrarme de la mano de Juan Luis y Susana para desearles suerte. Yo, seguramente, tendré en la cabeza el dinero del premio y el premio que es ya, de por sí, haber trabajado con ellos. Lo demás me da exactamente igual.
Sea como sea, si no gano yo, que ganen mis chicas (Lorena y Lúa, claro).

Curioso, lo único bueno que tiene el Instituto Andaluz de la Juventud está fuera de él: la posibilidad del dinero (siempre dispuestos a financiar acciones culturales cobardes) y mis dos nuevos actores, de los que escuchareis hablar.

Cuando los vemos, nos parecen idiotas


Banderitas, colores patrios, himnos, eslóganes... y cuando los vemos por la tele, nos parecen idiotas.





Lhasa

Hace apenas una hora ha muerto la que ha sido el centro de mi casa desde que la traje, hará menos de un año.
Ha sido en un momento, un colapso provocado por una hemorragia interna que, finalmente, ha llegado al pulmón. Cuestión de minutos. Se me ha ido en la mesa del veterinario.
Sí, Lhasa era un animal y, para los que quieran hacer el chiste, una coneja.
No me he cansado de repetirle a todos que ha sido la mejor mascota que he tenido (y he tenido muchas y de varios tipos). Silenciosa, tremendamente limpia, cariñosísima, graciosa, como un peluche que tardaba segundos en subírsete encima del pecho para acurrucarse cuando te tumbabas en el sofá.
No uso este blog para temas insustanciales, por eso esta entrada.
Se llamaba Lhasa por la capital del Tíbet y, además, por la cantante Lhasa de Sela, que falleció también este año nuevo siendo tremendamente joven. Lo mismo que la Lhasa que ha vivido en mi casa.
No le ha dado tiempo a casi nada. Sólo ha salido una vez al campo (y se lo pasó genial) por culpa de las lluvias, pero ha vivido una vida feliz, bien cuidada, querida (muchísimo) y acompañada hasta el último minuto.
He podido, incluso, despedirme recitándole mantras al oído para que le ayuden en su tránsito hasta la siguiente rencarnación.
No era una persona, lo sé, y precisamente por eso ha tenido todo mi cariño desde que entró por la puerta.
Que su tránsito por el bardo sea corto y su siguiente existencia esté más cerca del Nirbbana.
Descanse en paz.

Erbarme dich

La traición y la culpa en la más bella forma
 
El único contacto que tengo con las personas, de manera casi diaria, que se sale de la seguridad de mi hogar o de mi consulta, es durante los ensayos y tras ellos, indefectiblemente, llego a casa con la cabeza llena de emociones, ideas o terrores.
Hoy he estado dándole vueltas a quién soy yo para la gente que me conoce o, mejor dicho, para la gente que me ha conocido.
Esto tiene que ver mucho con estos contactos con el resto de la humanidad, y es que se producen en situaciones controladas en las que desempeño un rol claro y que tienen una finalidad, ya sea desarrollar una intervención terapéutica con un paciente, montar una obra de teatro o preparar un concierto. Sea como sea, salgo de casa solo si tengo que hacer algo, y he aquí la idea que me está rondando durante toda esta noche.
Para los que se encuentran entonces conmigo, soy un psicólogo -en el sentido amplio de la palabra-, un director -en el mismo sentido-, un consejero, un escritor, una ayuda, un chófer, un compositor, un ideólogo, un sindicalista, un guía espiritual o un lector, entre otras.
Curiosamente, nunca un amigo.
A mi alrededor, con esa insistencia que tiene el mundo con no dejar de girar a pesar de mi quietud, se van celebrando cumpleaños, cenas de año nuevo, bodas, salidas de marcha, cafés para charlar, encuentros furtivos...
En ninguno de ellos soy requerido y, si acaso acabo en alguno, siempre es en calidad de algo, sobre todo de alguna de las funciones que les he descrito.
Tal vez esa sea la razón por la que me dedico a la música, al teatro, a la escritura o a la psicología, para poder participar en el juego humano y sentirme, si no invitado, al menos pieza de un instante de cooperación.
A todo eso ayuda, desde luego, el hecho de que no conservo amigos.
Echando la vista atrás, ni uno del colegio, tampoco del instituto, ni de la orquesta en la que me crié, ni de la universidad, ni del doctorado, ni de cuando daba clases en la universidad, ni de los grupos de teatro anteriores, ni de los grupos de música. No conservo amigos porque quemo los puentes a una velocidad de vértigo.
Antes aseguraba que no quería conservarlos. Ahora, simplemente, reconozco que ya no sé cómo hacerlo. Finalmente se han mezclado los dos motivos.
Quizá las dos únicas personas que me consideran su amigo -en los términos en los que yo contemplo ese vocablo- lo son por su propia insistencia, por construir puentes hacia mí mucho más rápido de lo que yo los voy quemando ya sea a base de distancia, cambio o, sobre todo, silencio.

Espero que, al menos, la gente venga al próximo estreno o lea lo que escribo si se publica algún día con el formato que a mí me guste. Será un sustituto, claro, pero ya me he acostumbrado a que eso sea suficiente para, al menos, ir tirando y tiritar menos estas noches.

Música: J.S. Bach - Erbarme dich, de La pasión según San Mateo

Dos animales

[...] oh, how I try [...]

Hoy es día de celebrar.
Parece ser que, para esta edición de las actividades previas de Cosmopoética 2010, voy a acabar recitando dentro del ciclo Noctámbulos.

Se trata de usar los pubs como espacio para la creación poética y plástica (¿acaso no es lo mismo?)

La idea es presentar el trabajo de un poeta y un artista gráfico y, curiosamente (¿destino, limitados recursos en Córdoba, casualidad..?) la artista que trabajará conmigo será, si todavía no se arrepiente, Nazaret Castro.
Efectivamente, la Nazaret Castro a la que puedo llamar, orgullosamente, amiga, esa que se esconde bajo el talento de Annymal.

Cuando Elena Medel me mandó el correo para anunciarme la posibilidad de participar, no tardé en responderle que, si necesitaba algún nombre de artista gráfico, pensara en Nazaret. Es, y esta vez no me equivoco en lo más mínimo, de las creadoras que conozco, una de las más coherentes con su trabajo, contradicciones (benditas contradicciones) incluidas.
Va a ser un honor poder trabajar codo con codo con la que ya fuera mi mano derecha en la creación del cortometraje Shin-Dou que produjo Color Persona. Esta vez no será un campo nuevo para los dos, por lo que el resultado, además de prometedor, me resulta tremende excitante.

¡A trabajar! 

Música: Fever Ray - Concrete Walls
Ilustración: Annymal - her heart is your piñata  

Amabilidad de perrera

Om Mahakala Kala Bikala Ratrita Dombini Chandali 
Rakshasi Singhali Devibhyo Hung Pet Om Shri Mahakala Hum Phat

Mantengo intacta mi cólera, sin odio, sin resentimiento ni rencor, pero disponible para todos los que no tengan medios de recurrir a ella, demasiado destruidos por los más salvajes.
Onfray, M. (2008) La fuerza de existir. Manifiesto hedonista. Anagrama.













Música: Monjes del monasterio de Gyütó - Tantra de Mahakala