En primer lugar, agradecer a los que asistieron y soportaron mi lectura (envuelta en la misma fiebre que sigo teniendo hoy), a Alejandra Vanesa por la presentación y a Nazaret, por supuesto, por todo ella.
Cumpliendo lo que prometí, os dejo el resultado de esta extraña simbiosis entre los dos, a modo de conversación. Comenzamos con un poema mío, al que Nazaret responde, y así sucesivamente.
Se me va a parar el corazón
probablemente esta noche.
No hay vino suficiente
para transformar el fluido en sangre
y las ratas en palomas.
Ella decidió que era
un perro de presa.
Decidió que era el momento
de pintar mi baile
con los mismos colores
de siempre.
Se me va a parar el corazón
puede que esta noche.
Si solo fuera lo que hago...
Ella decidió hacerme
un cepo mortal, y se miró la herida
y casaron los dientes
y, al grito de ¡eureka!
desterró la fotografía
de mi cabeza.
No te hagas ilusiones.
Ella no se hace ilusiones.
Yo no puedo hacerme ilusiones.
Sin saberse oro,
sin saberme viejo mellado
que sacude la criba a la orilla
silencia por un momento
la mutación de mi cuerpo
de tristeza en las esquinas de los párpados
a ganas de dar hostias.
Se me va a parar el corazón
seguramente esta noche.
De esto ya hemos hablado
otros días y en otras aceras
pero propones seguir la charla
desde donde calló abatida.
¿No has reparado
en que será un espejo de la anterior paliza
y que de nuevo vendrá
una era de silencio?
Se me va a parar el corazón
con seguridad esta noche.
Y no va a haber vino en el mundo
que detenga la construcción
de la torre cerrada.
Se me va a parar el corazón
esta misma noche
con tal de que entienda
que hay malas formas,
poco elegantes,
que convierten la mesita de café
en lecho demencial
y que hablar de follar no es
cuestión de macho, fusta y cojones
sino lo aprendido
acerca del infinito amor
que se puede -que puedes-
destilar de la cólera.
Se me va a parar el corazón
en este momento.
Y abriré los tendones
y esquivará el tacto
y será el fin del juego
como cada martes.
Se me va a parar el corazón.
Yo seré demasiado hombre
y ella será
demasiado contraria.
Imagen: Annymal - The origin of toasting






